Manuel Alonso Otero
Cómo es mi atención terapéutica
Cuando alguien llega a consulta, no parto de una técnica sino de una escucha. A través de la conversación, la observación y el sentir, dejo que el cuerpo me hable.
Cada cuerpo tiene su propio modo de expresarse: a veces el lenguaje es el dolor, otras la fatiga, el insomnio o el bloqueo emocional.
Mi tarea consiste en traducir y comprender qué está intentando decir el cuerpo, y acompañarlo para que recupere su equilibrio, su ritmo y su pulso natural.
Para ello utilizo las distintas técnicas que he ido incorporando a lo largo de mi vida profesional y que conforman mi repertorio terapéutico: El Análisis Bioenergético, técnicas propias de la Medicina Tradiconal China: Acupuntura Clásica, Acupuntura de Microsistemas (Abdominal, Umbilical, Auriculopuntura), Moxibustión, Ventosas… y las Terapia Manuales como el Shiatsu japonés, Masaje Terapéutico, Reflexología Podal, Masaje Correctivo Profundo, Masaje Fascial y Sotai-ho (reeducación postural japonesa)… son todas las que están pero no son todas las que son.
Pero no ofrezco ni aplico estas herramientas como protocolos fijos, sino como herramientas que elijo según lo que el cuerpo manifiesta en el momento de la consulta. Así cada sesión nace del presente: de lo que percibo con las manos, de cómo respira el tejido, de cómo se mueve el Qì. A veces basta con sostener; otras, con despertar o calmar.
El enfoque puede ser energético, neuromuscular o emocional, pero el sentido siempre es el mismo: ayudar a que la energía vuelva a circular con naturalidad, y promover el bienestar, a veces sin forzar, a veces con un suave empuje. No “trabajo” sobre el cuerpo, sino que dialogo con el cuerpo, desde la sensibilidad, desde ese espacio donde la técnica y la intuición se encuentran.
Creo profundamente que, cuando el cuerpo se siente escuchado, empieza por sí mismo a reorganizarse y a sanar.
No ofrezco técnicas aisladas, sino un conjunto integrativo que varía según la demanda de la sesión y la persona y en el que el Shiatsu japonés, por su capacidad diagnóstica y terapéutica, constituye la base, junto con la mirada del análisis bioenergético y la profundidad de la Medicina Tradicional China y Acupuntura.
Solo se solicita consentimiento previo para la aplicación de acupuntura, por ser una técnica —aunque mínimamente invasiva— que no todas las personas toleran o desean recibir.
Mi trabajo no busca corregir el cuerpo, sino acompañar su inteligencia natural.
Cada encuentro es una conversación silenciosa entre quien busca equilibrio y quien ofrece presencia, entre la voluntad de sanar y la quietud que lo permite.

